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NO MORE Migajas, Carrie
Carrie, tú que me lees y yo merecemos sentirnos elegidos. No necesitamos seis temporadas para aprenderlo.
MIGAJAS01
Cuando empecé a ver Sex and the City, me encantó Carrie. Para mí siempre ha sido la más realista de las cuatro.
Y sí, ya sé que vive en una buena zona de New York y se gasta prácticamente todo su sueldo en zapatos. I’m honest: también sería yo jajaja.
Carrie es icónica, fashion, hermosa, trabajadora, divertida, independiente… y, aun así, una de las cosas por las que más se la recuerda es por ir detrás de Mr. Big.
Y yo siempre pensaba: ¿por qué Carrie, siendo una mujer que desde fuera parece tenerlo absolutamente todo, iba detrás de un hombre que muchas veces ni siquiera parecía valorarla? Podía tener miles de hombres que matarían por estar con ella.
THE BIG problem
Pero claro, eso es muy fácil decirlo desde el sofá.
Porque… ¿quién no ha sido migajero alguna vez?
¿Quién no ha rogado, aunque sea en silencio, por un amor no correspondido? O peor: correspondido a medias.
Porque cuando uno se engancha con alguien es dificilísimo soltar. Puedes ver todas las señales, saber perfectamente cómo va a terminar y aun así seguir avanzando. Es como tener delante un cartel enorme que dice:
They’re going to break your heart.
correspondido / a medias
And yet you speed up.
Pero últimamente también me pregunto otra cosa: ¿y si en cierta manera nos gusta ese subidón?
Esa pequeña dosis de dopamina cuando finalmente llega el mensaje. Cuando aparece después de varios días. Cuando hace algo mínimo y lo convertimos en una demostración enorme de amor.
Ir recogiendo pequeñas migajas y pensar: okay, maybe this means something.
Dopamine made me do it
Desde mi punto de vista, que te pase una vez es completamente normal. Somos humanos. Nos enamoramos, nos obsesionamos, idealizamos y a veces vemos potencial donde probablemente solo había química.
Pero no podemos permitir que eso se convierta en algo cotidiano en nuestras vidas.
Carrie, tú que me lees y yo merecemos sentirnos elegidos.
Y no, no es bonito estar constantemente detrás de alguien rogando atención, valoración o amor. Podemos convertirlo en un edit de TikTok precioso con música de fondo, lluvia en Manhattan y un vestido espectacular, pero sigue siendo lo mismo.
No deberíamos romantizarlo.
NO deberíamos romantizarlo
Tenemos que aprender a soltar. A reconocer ciertas red flags por nosotros mismos. A poner límites. A entender que querer muchísimo a alguien no significa que tengamos que aceptar cualquier cosa que esa persona esté dispuesta a ofrecernos.
Y sé que cuando se trata de amor nos cegamos.
Da igual que nuestros amigos nos digan que salgamos de ahí.
Nuestra familia.
El horóscopo.
El tarot.
O esos edits hechos con IA de TikTok diciéndonos que “the universe is removing what no longer serves you”.
Soltar también es elegirte
A veces, cuanto más nos dicen que soltemos, más fuerte nos agarramos.
Porque soltar significa aceptar que quizá ese amor que habíamos imaginado en nuestra cabeza no va a ocurrir.
Y eso duele.
Pero también creo que hay algo mucho peor que perder a alguien: perdernos a nosotros mismos intentando conseguir que alguien nos elija.
PERDER A ALGUIEN DUELE. PERDERTE A TI MISMO DUELE MÁS.
Carrie pasó años detrás de Big.
One season is enough
Nosotros no necesitamos seis temporadas para aprenderlo.
O al menos, intentemos que no sean tantas.
